La jornada de Periodismo y posverdad ha tenido lugar en la Facultad de Ciencias de la Información, el miércoles 9 de octubre. Algunos profesionales del sector periodístico se han dado cita en varias mesas redondas llevadas a cabo a lo largo de toda la mañana. La primera sesión ha tratado sobre cómo afectan las fake news al ejercicio responsable del periodismo. La segunda, sobre la que ahondaremos en profundidad, ha hablado sobre la búsqueda de la verdad en el mundo del periodismo.
Los participantes han sido profesionales de diferentes medios. Prensa escrita, televisión y cuerpo docente se han reunido para buscar la verdad, o al menos hablar de ella. Ricardo de Querol, subdirector de El País; Marc Sala, presentador de La Noche 24 horas; Nacho Cardero, director de El Confidencial; Lorena Baeza, periodista de La Sexta y Javier Mayoral, director del Departamento de Periodismo y Comunicación Global y Profesor de la propia facultad han estado moderados por la periodista Mayte Antona.
El tema principal del coloquio ha sido la búsqueda de la verdad por parte de los medios de comunicación a la hora de informar. Sin embargo, cada uno de los presentes ha añadido sus propios matices. De Querol considera que independientemente de la línea editorial que siga el medio, este debe buscar la verdad y ser honesto. Ser crítico es la principal razón de ser de cualquier periodista, para ello su apoyo principal son las fuentes. Y añade que, “no hay que correr por ser el primero, sino por ser el que mejor lo cuente”. El trabajo con hechos sólidos y contrastados podría considerarse el secreto del periodismo honesto.
Desde una óptica televisiva, Sala añade que, la búsqueda de la verdad no debe hacer que el producto final pierda atractivo o calidad a la hora de llegar a las audiencias. Cada medio cuenta con sus propios estatutos. En concreto el de Radio Televisión Española “obliga a sus profesionales a cumplir con aptitudes básicas como la objetividad y la veracidad”. La verdad es aquello que observamos y el modo que tenemos de contarlo, en una sociedad donde tenemos las herramientas para contrastar la información, sorprende que nos posicionemos tan lejos de esta, añade el propio Sala.
Sin embargo, la realidad nos sobrepasa, como afirma Cardero. Hoy día las redes sociales están gobernadas por las fake news, por ello es necesario realizar un periodismo de investigación que genere calidad. Esto refuerza el hecho de que las noticias más comentadas por los medios son las que nacen y circulan en las redes sociales, por lo que los periodistas luchan contra el tiempo y las presiones de una sociedad que difícilmente contrasta sus fuentes.
Como añade Baeza, esa es la labor del periodista, verificar. Es cierto que antes no existía el fenómeno de la viralización. A consecuencia de las redes sociales podemos conseguir que una mentira sea creída en segundos. A raíz de este movimiento, los periodistas se enfrentan a un fenómeno de desinformación generalizado en su lucha por conseguir la verdad. Esto no otorga al periodista libertad para faltar a la verdad, al contrario, le da mas razones para contrastar sus fuentes y asegurarse de buscar siempre la certeza. Al igual que sus contertulios, concluye con que “correr no es un buen compañero del periodismo, por ello muchos medios tienen su propio equipo de verificación”.
El periodista siempre ha trabajado con prisa y jamás ha sido una excusa para no verificar la información. El problema, añade Mayoral, “es que ahora existe gente que se dedica a desinformar”. Una cuestión que se combate en las redacciones, pero que hay que empezar a abordarla y detenerla en las facultades, donde la ética actúa como aliada.
Respecto al tratado de la viralización de informaciones falsas, las opiniones de los profesionales han sido variadas. Replicar todas las fake news con las que se encuentran los periodistas no es viable, ya que en ocasiones adquieren mayor amplitud de la que realmente tienen. Cuando no se habla de una información, esta cae en el olvido. Por el contrario, si bombardeamos dicha información continuamente, se hará más sonada. Es por eso que hay que verificar toda información falsa y rebatirla, sin darle más importancia de la que tiene. Aquí entra el juego la ideología y el criterio de las personas, añadía uno de los invitados.
También, hay que tener en cuenta que a veces la verificación no produce ningún efecto en la sociedad. Esto no da pie para obviarla del proceso, sin embargo, los efectos que produce son limitados. Es un hecho del que los periodistas deben ser conscientes y que atañe nuevamente al criterio personal de las audiencias.
Actualmente, vivimos en una sociedad en la que no se concibe periodismo sin redes sociales. Estas están monopolizando el mundo tal como lo conocemos. Por ello, entra en juego el factor de la credibilidad, según el grado de credibilidad que tengan las noticias tendrán una mayor repercusión en la sociedad. Además, sin dejar de usar las redes sociales para acercarse a los consumidores, el periodismo debe diferenciarse de estas. Los periodistas deben aprender a comunicar de otra forma distinta a la tradicional, sin limitar su libertad de expresión.
A esto hay que sumarle el factor de transparencia que da cada medio. Google, como añadía uno de los invitados, a la hora de posicionar las noticias no tiene transparencia, pero los medios de comunicación tampoco, es por eso que cada vez más jóvenes acuden a las redes sociales. Esta escasez de transparencia en los medios, viene motivada por el cambio que ha experimentado la sociedad. Vivimos en un mundo donde los medios tienen que dar muchas más explicaciones que antes ante cualquier información.
Como conclusiones del coloquio se extraen varias ideas. La principal es que la verificación es el fiel compañero de todo periodista que se precie. Los expertos en comunicación no deben dejar que el tiempo les limite, ya que es mejor dar las informaciones correctas y veraces. Sin embargo, esto se ve alterado por la aparición y uso masivo de las redes sociales, que pueden ser un aliado de la comunicación, siempre que se sepan usar de manera correcta.

