Este ha sido otro de los trabajos que he realizado durante la carrera, un reportaje los problemas con el alcohol que tienen muchos jóvenes en la sociedad actual.
Tratar el alcohol como un estigma aumenta el riesgo de que nuestros hijos sufran alcoholismo
El alcohol y los jóvenes: una relación cada vez más larga
Un sondeo realizado a 518 jóvenes entre 18 y 22 años, y a 97 menores entre 13 y 18 años demuestra que cada vez los adolescentes empiezan a beber antes
Los expertos sitúan la edad media en la que empiezan a beber los jóvenes en los 16 años, sin embargo, según la información recogida en un sondeo la mayoría de la muestra analizada indica que empezaron a los 14
Los chicos educados en un ambiente en el que el alcohol se utiliza de manera moderada y con naturalidad, tienen una mayor probabilidad de evitar el alcoholismo
El alcohol, a pesar de ser una droga que puede causar grandes efectos nocivos en quien la consume, es el causante de más de 12.000 muertes al año en España, es una de las drogas más aceptadas socialmente. Ya sea a la hora del vermut, acompañando la comida, o en grandes celebraciones, el alcohol nos acompaña a lo largo de nuestra vida. Y es que, consumido en cantidades moderadas no es nada malo, de hecho hay expertos que recomiendan beber una copa de vino a diario. El problema surge, cuando lo consumimos en grandes cantidades, y peor aún es cuando nuestra actitud se ve modificada por el alcohol. El hecho de que el alcohol nos transforme, nos vuelva violentos, agresivos y nos haga perder la cordura, es algo que nos afecta a nosotros de manera individual, y que también damnifica a quienes nos rodean. Principalmente son los niños los que más perjudicados se ven por el alcohol, y es que como esponjas que son, observan y reproducen todo lo que les rodea. Esto sumado a la «presión social» que les rodea y acompaña a lo largo de su adolescencia, marca la edad en la que los jóvenes empiezan a beber demasiado pronto, y es que los expertos la sitúan en los 16 años. Sin embargo, según los datos obtenidos en la última Encuesta Sobre Alcohol y Drogas publicada por el Ministerio de Salud, en las últimas dos décadas el consumo de alcohol en jóvenes menores de 25 años se ha reducido de manera progresiva, siendo el porcentaje actual de jóvenes entre los 15 y los 24 años que beben, el 59,5%.
Vivimos en una era «sobreinformada», en la que hay mucha más información y se conoce acerca de ciertos temas mucho más que antes. Esto ocurre con el alcohol, sabemos cuáles son sus efectos, que puede ocurrirnos si lo consumimos de manera descontrolada, al igual que conocemos los efectos que genera en los jóvenes que empiezan a consumirlo a una edad temprana y durante un tiempo prolongado. Según datos recogidos en una entrevista al Instituto Castelao “En adictos que se inician al consumo en edades tempranas es difícil que consuman exclusivamente alcohol, pero los principales daños identificados son: Daños orgánicos directos en hígado y sistema linfático, Deterioro cognitivo y dificultades de aprendizaje y concentración”. Sin embargo, y conociendo esta información, vivimos en una sociedad en la que el alcohol está totalmente aceptado, siendo el 87% de la población bebedores ocasionalmente frente al 13% que consume alcohol a diario.
Con el fin de recoger información acerca del consumo de alcohol en jóvenes, realicé un sondeo, el cual dividí en dos franjas de edades: por un lado difundí el sondeo a menores de edades comprendidas entre los 13 y los 17 años. Por otro lado, pregunté a jóvenes de 18 a 22 años. Respecto a la pregunta de si bebían alcohol, de 97 menores que contestaron al sondeo, el 78,4% respondió afirmativamente, frente al 21,6% que dice no hacerlo. Por otro lado, a la misma pregunta respondieron 518 jóvenes de 18 a 22 años, de los cuales el 94,2% respondió afirmativamente frente al 5,8% que dijo que no. Este 5,8% supone solo 30 personas de 518.
Edad media en la que empiezan a beber
Hace años que los expertos sitúan la edad media para empezar a beber en los jóvenes a los 16 años. De hecho en los resultados en la Encuesta escolar sobre el uso de drogas, facilitados por el Doctor Ángel García Prieto, un 30% de los chicos entre los 14 y los 18 años reconocen haberse emborrachado alguna vez en el último mes. A esto debemos sumar el 70% de jóvenes que reconocen haber consumido alcohol en el último año.
En el sondeo realizado para el reportaje, a pesar de estar realizado a dos franjas de edades distintas, encontramos un común denominador: la edad a la que más jóvenes empezó a beber son los 14 años. Apareciendo una diferencia alarmante entre ambas franjas de edad, y es que en las respuestas que se han obtenido de los menores de edad, muestra que cada vez se reduce más la edad para empezar a beber. Los resultados del sondeo nos muestran que ahora los jóvenes, empiezan a beber antes. El 10,30% de los participantes menores de edad en el sondeo, eran menores de 13 años cuando empezaron a beber; frente al 2,5% de los participantes de edades comprendidas entre los 18 y los 22 años. Esto, se debe a que el alcohol es la sustancia que los jóvenes consideran menos peligrosa.
Además, en una entrevista realizada a un grupo de integrantes de la comunidad de Alcohólicos Anónimos de Madrid, los cinco integrantes coinciden en que la edad a la que empezaron a beber fueron los 13-14 años. Aunque la dependencia al alcohol les vino a edades mucho más avanzadas, ya de jóvenes sabían que necesitaban del alcohol para poder desenvolverse en ciertos ámbitos.
Cantidad de alcohol que consumen los jóvenes
Otro de los aspectos que se ha querido medir en el sondeo, es la cantidad de alcohol que consumen los jóvenes en una noche de fiesta. Quizá en el pasado se bebía más en continuidad, pues la falta de información hacía que el hecho de que los menores bebieran no fuera tan alarmante, sin embargo, actualmente los menores no beben de manera tan continuada, pero si mucha cantidad en poco tiempo. Esto se ve reflejado en los botellones, donde por noche “los jóvenes pueden llegar a ingerir de cuatro a cinco copas ya que no consideran que eso pueda tener efectos negativos en su organismo”, según los resultados obtenidos en la Encuesta escolar sobre el uso de drogas, proporcionados por el Doctor Ángel García Prieto. En una conferencia que ofreció en Gijón el Doctor Carreño Rendueles, declaró
“Cuando la gente habla del botellón se queda en cuestiones sociales, pero el principal problema reside en que el atracón de alcohol produce unos efectos en el cerebro en formación de los adolescentes (…) Estaríamos hablando de una generación que tendrá una auténtica poda neuronal y que no podrá utilizar todas las funciones y rendimientos cerebrales”.
Los datos reflejados en el sondeo nos muestran que aunque la mayoría de los menores y jóvenes que participaron solo beben una vez por semana, el 74,6% de los menores entre 13 y 17 años participantes y el 64,1% de los jóvenes entre 18 y 22 años que participaron; lo hacen en grandes cantidades, consumiendo principalmente entre 3 y 5 copas por noche.
Hay que aclarar que se considera un bebedor “alto” a aquel que bebe siete u ocho UBES (Unidad Básica Estándar) al día, si es varón; o cinco o seis, si es mujer. Se entiende por un UBE la consumición de una cerveza, un vino o un aperitivo; dándole a una consumición de licores destilados el cómputo de dos UBEs. El bebedor “excesivo” será el que consuma de nueve a doce UBES en el caso de los hombre o siete u ocho, si es mujer y el de “gran riesgo” es que el que bebe más de trece UBES siendo hombre, y más de ocho si es mujer.
¿Pero quienes beben más cantidad de alcohol? el estudio denominado Genacis, que llevó a cabo la Sociedad Española de Toxicomanías junto con ayuda de los Planes Autonómicos sobre Drogas de Galicia, Valencia y Cantabria; determinó gracias a una muestra de más de 1800 entrevistas, que un 31% de las mujeres entre 18 y 24 años abusan del alcohol frente al 28% de los varones. Cómo ha podido demostrar el estudio, aunque las chicas en cantidad total beben menos, el hecho de que su biología metabolice y tolere el alcohol menos que los hombres, hace que sean ellas las que más tiendan a emborracharse.
El alcohol, consumido de manera prudente y sin perder el control no es malo, de hecho “la costumbre mediterránea consistía en tomar, con cierta frecuencia, durante las comidas o con amigos, vinos o cervezas, acompañados con pinchos. Se buscaba un punto. Es por esto que era menos probable que se llegase a ser alcohólico, porque se consumía menos cantidad. Ahora con los combinados de alta graduación, que es lo que más beben los jóvenes, se busca la borrachera. Y con ello se corre un riesgo más elevado de convertirse en alcohólico”, explicaba Eugenio Carpintero, profesor de Psicología Evolutiva de la Universidad de Salamanca.
Los chicos que se educan en un ambiente en el que el alcohol se utiliza de manera moderada y con naturalidad, tienen una mayor probabilidad de evitar el alcoholismo. Estudios psicológicos han demostrado que todo aquello que se prohíbe y se estigmatiza sin motivo o de manera no razonable, acaba siendo un estímulo de primer orden para que los jóvenes lo deseen. Este tipo de conductas por parte de los padres, acaban en muchas ocasiones en el servicio de urgencias con una intoxicación alcohólica, ya que motivan al adolescente a beber de manera más o menos inconsciente. La mejor manera para educar en contra del alcoholismo es, como en muchos otros temas, con el ejemplo y la naturalidad.
Además, debemos contar con los factores sociales, en Suecia, se llevó a cabo un estudio en el que se concluyó que los hijos de hogares monoparentales tienen más oportunidades de desarrollar algún tipo de adicción. La muestra seleccionada para el estudio fueron casi un millón de chicos, 65.000 hijos de padres separados y 921.000 de familias unidas. El estudio, se llevó a cabo durante diez años, y recopiló datos de clínicas y hospitales. En él se concluyó que el uso de alcohol, es mucho más significativo en hijos de padres separados que en hijos de familias unidas, siendo tres veces mayor el consumo en las chicas y cuatro en los chicos.
El sondeo realizado muestra que los adolescentes cada vez empiezan a beber a una edad más temprana. Mientras que de los jóvenes de entre 18 y 22 años, solo el 2,5% empezó a beber antes de los trece, de los menores de 13 a 17 años el 10,3% empezó a beber antes de los 13. En ambas franjas de edades, la mayoría de los adolescentes empezó a beber a los 14 años. La siguiente edad en mayoría de porcentaje son los 15 años, teniendo en cuenta que de los menores de 13 a 17 años el 29,5% del total de los encuestados y los jóvenes de 18 a 22 años el 23,7% del total de los encuestados los que comenzaron a beber a esa edad.

