La cátedra de infraestructura cuenta con 6 líneas de trabajo. Dos de ellas se centran en mejorar la movilidad de la ciudad. La primera trata de evaluar el impacto sobre el comercio y la calidad del aire en la peatonalización del centro. También se ha evaluado, con una media de notable, el índice de walkability, entendido como «la caminabilidad de la ciudad donde se valoran diez variables. Y cada una de esas variables, en función de los estudios que se han realizado o de la recogida de datos, estamos mejor en unas variables que en otras«.
La segunda consiste en la creación del plan de movilidad urbana sostenible cuyo objetivo es proponer mejoras. Se ha observado que existen retenciones en las rotondas de mandarache y de la plaza bastarreche. También en cruces del paseo Alfonso XIII, como el de Ángel Bruna. Además de una notable discontinuidad en tramos del carril bici, que se pretende conectar. Entre los dos métodos de recogida de datos, destaca la técnica del vehículo flotante. Esta técnica consiste en «circular en tiempo real por la ciudad, en diferentes días, en diferentes horas, diferentes recorridos e ir anotando todos aquellos conflictos que se producen en el tráfico«.
Los resultados obtenidos son muy satisfactorios. El tiempo medio en las retenciones es de dos a tres minutos. Respecto a la calidad del aire del casco antiguo y del ensanche, el resultado es positivo. El investigador José Pérez, asegura que «no se sobrepasan en ningún caso los máximos legales de monóxido de carbono y de dióxido de carbono. Pero si que se ha medido en algún momento puntual, en alguna zona del casco antiguo un nivel un poquito por encima de los máximos legales de ozono«.
Las propuestas de mejora de la ciudad están encaminadas a fomentar el transporte público, el uso de bicicletas y la movilidad peatonal. Para ello se propone la instalación de bancos para el descanso, zonas de sombra e iluminación nocturna. Sin embargo, para conocer los resultados definitivos habrá que esperar a final de año.

