Tenemos miedo, es lógico y por eso construimos muros a nuestro alrededor para que nadie nos haga daño. Lo que no sabemos es que nosotros mismos nos estamos haciendo daño. No permitimos a los demás entrar y nos aislamos dentro de los muros, rogando que nadie más nos hiera. El miedo es una constante en nuestra vida, y al final resultamos ser cobardes. Tanto que no nos paramos a disfrutar lo bueno que hay en la vida. Tenemos que pararnos, respirar, pensar; y de paso, desprendernos del miedo. Sin el, podremos seguir adelante. Podremos saltar los muros. Y es que, lo que no sabemos, es que merece la pena saltar los muros, desde arriba las vistas son mucho mejores y se ve todo con una perspectiva diferente.


Nada peor que el miedo.
Muy buena entrada.
⚘
https://poetasenlanoche.wordpress.com/
Me gustaLe gusta a 1 persona
Muchas gracias!
Me gustaMe gusta