La cara opuesta de la generación nini

Son muchos los que encasillan a toda una generación de jóvenes como La generación nini, aquellos que ni estudian, ni trabajan, ni tienen ganas de hacerlo. Sin embargo estos jóvenes no se autodefinen a sí mismos como ninis. A pesar de que las opciones laborales en el país, en muchos casos resultan escasas, son bastantes los jóvenes que deciden emprender y sacar adelante sus propios proyectos para triunfar en el mundo laboral. Es el caso de los protagonistas de este reportaje, algunos compaginando sus estudios con sus proyectos, y otros con sus estudios ya terminados, han conseguido sacar adelante proyectos realmente interesantes.

 

La generación nini, es esa generación de jóvenes que «ni estudia ni trabaja». Si bien, en un principio esta expresión se usaba para aludir a jóvenes que por decisión propia ni estudiaban ni trabajaban, actualmente también se emplea para referirse a aquellos jóvenes que ya han finalizado sus estudios y no encuentran trabajo por falta de oportunidades laborales.

La gente tiende a pensar en la población joven como una masa homogénea de gente, y esta idea no resulta del todo acertada, ya que, englobar a toda una generación como La generación nini, supone etiquetar a un gran sector de la población joven de manera errónea, pues salvando excepciones, son muchos los jóvenes que a pesar de no tener grandes opciones laborales, buscan la manera de sacar adelante proyectos personales que les impulsen a cumplir sus sueños y llegar a alcanzar sus metas.

Este es el caso de Blanca, Javier, Piluca y María, cuatro jóvenes de entre 21 y 32 años, que con su propio esfuerzo y mucho trabajo, están o han sacado adelante diversos proyectos. Algunos, de manera ya consolidada y otros iniciando su carrera profesional, tienen una idea en común a pesar de los diez años de diferencia que los separan: Ellos no se consideran parte de La generación nini.

 

Blanca Nieves de la Vega y WhiteandOne

Blanca, nacida en Madrid en 1988, estudió la Licenciatura de Administración y Dirección de Empresas, Bilingüe, en la Universidad Rey Juan Carlos. Es la orgullosa propietaria de la marca White&One. A pesar de no considerarse «una manitas», en su quinto año de carrera, estando de erasmus, empezó a hacer sus propios colgantes y a customizar algunas camisetas. Gracias a las redes sociales, donde subió algunas fotos de «su obra», fue mucha la gente que comenzó a realizarle encargos. Después de participar en varios pop-up, y ver la buena acogida que tuvieron todos sus productos, se decidió a abrir su propia tienda en la calle General Oraa. Un año más tarde, y con la primera tienda en marcha, llegó la segunda, en Odonnel 35.

Como todo proyecto que se está iniciando, comenzó ella misma encargándose de todo, pero comprendió que tenía que delegar, cosa que no le resultó nada fácil, «Lo quería hacer todo yo, y trabajaba casi 24h al día». Actualmente cuenta con un gran equipo que le ayuda a organizar la marca: dos dependientas en cada tienda, un repartidor que se encarga de todo el movimiento de mercancías y dos ayudantes en la oficina junto a ella, una encargada de la gestión de las tiendas y la otra de la página web; la cual funciona como una tienda más. Con las ideas claras y firmes, Blanca dice que se plantea muchas veces abrir más tiendas alrededor de la península, pero sabe que es algo para lo que aún no está preparada.

A la hora de crear sus prendas, prefiere basarse siempre en prendas básicas y sencillas, a las que trata de darles un giro que las haga destacar como si fueran piezas únicas. Con un aire, fresco y original, Blanca ofrece distintos tipos de pantalones, camisas, camisetas, vestidos, etc., que pueden ser usados tanto a diario como para salir de fiestas. A pesar de ser ella la encargada de todos los diseños que podemos encontrar en sus tiendas, Blanca confiesa no tener ni idea de coser, por lo que todas las prendas salen del taller que tiene la marca en Madrid. Cuenta con más de 62,2K de followers en Instagram, más de la mitad de las ventas online vienen de la red social, en la cual publican diariamente las novedades de la tienda ya que la gente está muy pendiente de la misma.

Respecto a su opinión sobre La generación nini, Blanca lo tiene claro: «yo no me considero dentro de esa generación ni-ni». Cree que la generación de hoy en día es muy creativa y apuesta por sus sueños. Opina que cada vez hay más emprendedores, «muchos más que hace diez o quince años» y que «habría que apoyarles más»

 

Javier Aznar y ¿Dónde vamos a bailar esta noche?

Javier, nacido en Santander en 1985 es el veterano de este reportaje. Lleva en Madrid desde 2003, cuando vino a estudiar, como un proyecto personal que le rondaba la cabeza desde bien pequeño. Ya en la capital, se decantó por estudiar Empresariales en ICADE, a pesar de las dudas que le surgieron durante la carrera, la terminó con éxito. Tras varios años trabajando en el mundo de las finanzas y la consultoría, dejo atrás los números y decidió dedicarse plenamente a lo que siempre le había hecho sentirse realizado, escribir. El mismo dice que lo lleva en la sangre, y es que, a parte de ser uno de sus abuelos periodista su bisabuelo dirigió varios periódicos a lo largo de su vida. Afirma que le gusta mucho leer, «ya sea un periódico, una revista, un libro o una caja de cereales».

Al sentir la llamada del mundo de la comunicación comenzó a escribir para el periódico El Imparcial, donde consiguió un cierto renombre gracias al cual pudo colaborar con revistas por las que se sentía muy atraído como GQ, Vanity Fair, Jot Down, Cambio 16 o la revista de futbol Libero, donde colabora ocasionalmente. A raíz de este recorrido, la revista Elle le propuso escribir un blog en la misma. Bajo el nombre de Manual de un buen vividor, Javier comenzó a publicar sus historias personales, con un toque muy fresco y divertido, donde la ironía ocupa un lugar importante. En sus artículos, Javier habla principalmente de amor, viajes, amigos y actualidad. Fue en Nueva York, donde tras una llamada nació la idea de convertir sus artículos del blog en un libro. Siendo historias, quizá un poco largas para un blog, pero cortas para un libro. Después de revisarlas y reeditarlas, las transformó en ¿Dónde vamos a bailar esta noche?, libro que publicó en marzo del pasado año.

Considera que escribir un blog es algo que requiere mucho tiempo, ya que tienes que revisarlo y actualizarlo constantemente. Sin embargo, el hecho de escribir un libro, es una gran presión en su opinión, ya que es un proceso más largo y en el que intervienen más personas. Por un lado, el editor, que sugiere cambios y por el otro el corrector, el cual se encarga de hacer que sea todo consistente. Además, a la hora de escribir un libro, hay que contar con el trabajo de marketing y publicidad, para hacerlo llegar a todo el mundo.

Javier es una persona muy trabajadora, intenta compaginar sus colaboraciones con varias revistas, más el tiempo que le ocupaba promocionar el libro, sin dejar de escribir ningún día. Considera que escribir todos los días es importante, para que no se atrofie el cerebro. En su rutina diaria después de salir a correr por El Retiro, contactar con sus jefes, leer la prensa diaria y realizar varios test online, tiene tiempo para escribir todas las mañanas unas horas hasta la hora de comer. Las tardes, las dedica a editar contenidos ya escritos del libro o futuros artículos que vaya a publicar. Siempre lleva consigo tarjetas en las que anotar ideas o pensamientos a raíz de los cuales poder escribir.

Tiene claro que en el futuro quiere seguir viviendo de lo que le gusta, escribir. Aunque, no le importa probar otras ramas de la comunicación, como YouTube, pues considera que hay que amoldarse a lo que viene, y ahora, para él, el futuro de la comunicación está muy cerca de YouTube.

Es una persona que prefiere alejarse de las etiquetas generacionales, considera que una generación es «un batiburrillo de gente, una masa deforme» y que «no hay que etiquetarlo todo». Opina que existen las tendencias y que engloban a mucha gente, pero que no pueden extenderse a toda una franja de edad. Además, añade, que es mucha la gente joven que actualmente está demostrando mucha capacidad de adaptación a las situaciones que se viven actualmente, y que la creatividad es algo que les acompaña en todo este recorrido.

 

Piluca Valverde y Pretaportart

Piluca, la benjamina del reportaje, nació en 1996 en Madrid. Estudia Derecho mientras lo compagina escribiendo una sección en la revista Cinemanía, donde relaciona la moda actual con el mundo del cine, en ella muestra al mundo como las películas llegan a inspirar distintas colecciones de moda. Además, gestiona Pretaportart, un blog que lleva desde Instagram, en el que al igual que en la sección de Cinemanía, compara el mundo de la moda con el cine, la fotografía y el arte y de qué manera estos lo inspiran. La pasión por la moda le viene ya desde pequeña, y ha confesado que «me encantaba perderme en los editoriales de las revistas de moda que compraba mi madre», además del amor que siente por las exposiciones de arte que frecuenta desde pequeña con su padre. Cree firmemente «que la moda como el arte son inspiración, una forma de expresión y de crear belleza», son sus creencias las que impulsan su proyecto. Poco a poco, desde 2015 fue gestando la idea de abrir el blog, hasta que finalmente lo tuvo claro y se lanzó a hacerlo. Su principal intención es mostrar que la moda y el arte están vinculados, que la moda no son solo vestidos y frivolidad y que tanto las obras de los diseñadores como las fotografías de campañas y editoriales de revistas, pueden ser consideradas obras de arte.

Se toma el proyecto más como un hobbie que como un trabajo, pues como todos sabemos sarna con gusto no pica. A pesar de manejarlo todo ella sola, ha confesado que le encanta pasar tiempo en busca de inspiración ya sea en revistas, museos o las redes sociales. No tiene una rutina fija para cada publicación, sino que según se encuentra con las fotos y estas le recuerdan a un estilo artístico particular, busca sin descanso hasta encontrar lo que quiere. Ha creado su propia base de datos a la que acude en busca de fotografías que puedan encajar con la idea que tiene en la cabeza.

Fue gracias a la modelo francesa Louise Follain, que Piluca encontró a sus seguidores más fieles o más bien al revés, cuando esta publico una foto del blog de Piluca en su perfil de Instagram. La foto en el perfil de la modelo duró poco, ya que Instagram elimino la foto porque aparecía un pecho femenino, «free the nipple ya!», reivindica la joven. Por parte del sector nacional, también ha contado con el apoyo de la marca Lagaam, y de influencers como Blanca Miró, Inés Arroyo y Collage Vintage entre otras. Además de la diseñadora estadounidense Lisa Perry. El reconocimiento del blog no queda solo en petit comité, sino que revistas como L’Officiel España y Vogue, han mencionado su blog como una de las cuentas de arte más influyentes del momento; Piluca dice «que valoren y reconozcan mi trabajo es algo que me hace seguir con más ganas aún».

Sin tener claro su futuro, sabe que quiere que la moda este en él, ya sea en el sentido creativo o como abogada de propiedad industrial e intelectual, defendiendo las creaciones de otros artistas. Lo que sí que tiene claro, es su opinión sobre la generación nini, de la cual dice que «a los medios les encanta hablar sobre la generación ni-ni y los millenials de manera despectiva». Cree que hay mucha gente joven que quiere cambiar el mundo con su ejemplo, gente que está creando y trabajando constantemente por hacer este mundo un lugar mejor. Opina firmemente que no es cuestión de trabajo solo, sino también de valores.

 

María Bueno y Pezones Revueltos

El último caso de jóvenes que son todo lo contrario a ninis es María, nacida en Zaragoza en 1995. Estudia en Madrid su último año de diseño gráfico y además, lleva dos años dada de alta como autónoma. Lleva desde 2016 el perfil en Instagram de Pezones Revueltos, que ya cuenta con 85,7K de seguidores. Con ilustraciones originales y divertidas refleja la situación actual de muchas mujeres, su perfil es todo un grito a la libertad. La idea nació en una época en la que María empezó a expresarse con sus dibujos y los fue subiendo a la red social, fueron muchas las personas, sobre todo mujeres, que se sintieron identificadas con lo que la artista plasmaba. Aclara que al principio tenía apenas 300 seguidores en Instagram, y de pronto¸ empezó a crecer su popularidad en la red, según ella misma ha dicho «aun lo estoy asimilando». Afirma que su reciente fama le ha cambiado la vida por completo, gracias a la fama que ha acumulado, ha podido pedir el traslado de expediente a la capital. Además, ha podido publicar un libro con sus ilustraciones bajo el nombre de Paso de ser una princesa, un libro reivindicativo que casa muy bien con el despertar de la conciencia feminista. Y ha abierto su propia tienda online en la que vende camisetas y sudaderas con sus propias ilustraciones.

María es una persona muy trabajadora, desempeña mucho tiempo en gestionar el perfil de Instagram, la tienda y además no descuidar sus estudios. Ha confesado que no sigue una rutina a la hora de crear sus ilustraciones, «simplemente me pongo en la cama, me pongo música y me relajo». Entre sus méritos personales, encontramos el hecho de haber expuesto su colección Girls! en Malasaña y gracias a la revista Nylon, pudo exponer en Japón el año pasado.

Con la mirada puesta en el futuro, le gustaría mejorar la calidad de las prendan de su tienda, e incluso poner una sección de ropa vintage y diseños propios. Mantiene que mientras pueda, quiere seguir trabajando de lo mismo que ahora, para sí misma y encargos puntuales.

Si le preguntas sobre si esta es la generación nini, tiene clara su respuesta: no. Opina que siempre han existido los niños al igual que la gente emprendedora. Y cree que en esta generación gana la gente con ganas de trabajar y emprender.

 

La sociedad no puede etiquetar a toda una generación con una sola palabra, y menos si la etiqueta resulta algo despectivo. Siempre ha habido variedad en las distintas generaciones que han existido, y a lo largo de los años, hemos podido ver todo tipo de personas. Está claro que el mundo está cambiando, pero no nos queremos dar cuenta. Ahora todo viene de otra manera a como lo conocemos, y el futuro está en las redes sociales, en internet, en YouTube. Son muchos los jóvenes que intentan emprender, algunos con mayor éxito y otros con menor, pero a fin de cuentas no se quedan parados esperando a que el éxito se choque con ellos, sino que salen a buscarlo. Quizá, en vez de poner obstáculos a los jóvenes y etiquetarlos, deberíamos apoyarlos y ayudarlos a lograr sus metas.

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